En España hay vinos extraordinarios. De todos los tipos. Vinos que aportan infinidad de maridajes y que crean verdaderas experiencias enogastronómicas y que potencian especialmente el sentido del olfato y del gusto. Vinos fantásticos en todas las zonas, cada una de ellas con sus peculiaridades. Cada vino con su varietal. Con su maduración. Con su elaboración y su vejez. Su crianza. Vinos en definitiva, para nunca dejar de aprender. Vinos perfectos para saborearlos todo el año. Porque los vinos no son estacionales. No son de temporada. Son manjares al alcance de todos para beberlos en cualquier época del año y a cualquier hora del día. 

Empezando por los generosos que disfrutamos en gran parte de Andalucía (Condado de Huelva, Jerez, Manzanilla de Sanlúcar, Montilla Moriles, Málaga…). Los vinos generosos, especialmente la manzanilla o el fino no son solo vinos de feria. O los cream no solo son de zambomba (fiesta popular con villancicos y en torno a una candela encendida tradicional de la zona de Jerez de la Frontera y alrededores). Los generosos se pueden y se deben beber todo el año. Porque están buenísimos con cualquier tipo de maridaje y en cualquier época del año. Una manzanilla, un fino o un amontillado fresquito es un gran acompañante para el pescaíto frito que nos comemos en los chiringuitos de playa. O un oloroso para una buena carrillá, en cualquier época del año. Sin contar con el pedro ximénez o el moscatel que podemos tomar como un postre. Y a la hora que se preste. Prueben tomarse un fino a las 10 de la noche.  Y si es en una barra de un bar, y en compañía de amigos – con precaución por el COVID-19, mejor.  Seguir leyendo el artículo pinchando AQUÍ

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