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Jumilla es una de las Denominaciones de Origen más conocidas en España. De hecho su historia vitivinícola tiene más de 5000 años de antigüedad gracias a los hallazgos encontrados  en restos arqueológicos de la comarca. Aunque se constituye como D.O.P. Jumilla en el año 1966 – tiene más de 50 años de historia – su primer reglamento data del año 1975.

Pero situémonos. La D.O.P. Jumilla se ubica en el Altiplano levantino, al sudeste de la Península Ibérica, entre Castilla La Mancha y Murcia. De hecho, el 60% de su zona de producción pertenece a la provincia de Albacete (Montealegre del Castillo, Fuenteálamo, Ontur, Hellín, Albatana y Tobarra), siendo el 40% restante murciano a la zona de Jumilla. Por tanto, Jumilla es una Denominación de Origen supra – autonómica (como Cava y Rioja) ya que abarca municipios de dos Comunidades Autónomas. En total 19.000 hectáreas trabajadas por unos 1.950 viticultores. Sus viñedos nacen en terrenos de una pronunciada altitud que oscila entre los 320 de los valles a los 900 metros en las zonas más altas. Sus suelos son de naturaleza caliza, pardos o pardo rojizos, con textura franca y franco arenosa, sueltos y pedregosos, pobres en materia orgánica y en nutrientes. Visto así parece casi imposible plantar en este terruño y más sabiendo que el clima de esta DOP es seco continental, árido, pese a su influencia con el Mediterráneo. Con más de 3.000 horas de sol al año, apenas goza de 300 litros de lluvia por metro cuadrado al año que cae irregularmente repartida – en ocasiones en forma de aguacero. Asimismo, sus temperaturas llegan a los 40 grados en verano y a los -10 grados en invierno – en las heladas que suele haber entre los meses de noviembre y marzo. Su temperatura media es de 16 grados. Su clima también tiene fuertes rocíos y su humedad relativa es de más del 60%. Pero pese a estas condiciones climáticas, Jumilla tiene un buen terruño apto para el cultivo de la vid ya que su suelo es profundo, con buena aireación y con una gran capacidad de retención de agua, muy favorable para el cultivo de sus viñas.

Las variedades de uva blanca admitidas por la D.O. Jumilla son: Airén, Macabeo, Pedro Ximénez, Malvasía, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Moscatel de Grado menudo y Verdejo. Y las variedades tintas admitidas por el Consejo Regulador de la D.O. Jumilla son la Petit Verdot, Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon, Garnacha, Garnacha Tintorera, Tempranillo y Monastrell. Precisamente, esta última es la que abarca más de 70% del viñedo de Jumilla, siendo además una variedad autóctona y que se encaja a la perfección con el terruño de la Denominación de Origen. La Monastrell es una uva tinta con una coloración azul-negro, de piel gruesa con bastante pruina. Es una variedad muy rústica que resiste muy bien a la sequía y que se siente necesitada a muchas horas de sol.

En Jumilla se elaboran cinco clases de vinos: blancos, rosados (obtenidos principalmente de la uva Monastrell por estrujado de esta uva y cortas maceraciones de pulpa y hollejo), tintos (que pueden ser jóvenes o crianza y abundan los de la variedad autóctona Monastrell), dulces (naturales y tradicionales que pueden ser blancos y tintos) y vinos de licor.

La Denominación de Origen Jumilla elabora mayoritariamente vinos tintos que de los 79 millones de kilos de uva que se vendimiaron el pasado 2019, tan solo poco más de 2 millones fueron de uva blanca. En total hay 45 bodegas inscritas en la Denominación de Origen de las cuales 31 pertenecen a la comarca de Jumilla y 14 son de Albacete. Hay que destacar también de la D.O. Jumilla que una gran parte de sus vinos son ecológicos ya que las condiciones climáticas de la zona de producción, sumado a la resistencia de su uva autóctona Monastrell, hacen muy difícil que aparezcan enfermedades en la vid como la filoxera, por lo que permite gran cantidad de vinos ecológicos.

Selección de vinos de la DOP Jumilla

Como decía al principio del artículo, la D.O. Jumilla es una de las más conocidas de España y es que puede presumir de ser una de las regiones que destaca por la calidad de sus vinos embotellados. Prueba de ello, es el Certamen de Calidad de los Vinos de Jumilla que se celebra cada año y que en el pasado 2019 alcanzó su XXV edición. El Certamen de este año 2020, debido a la crisis sanitaria que estamos atravesando está aún pendiente de fecha para su celebración. Entre los vinos triunfadores de 2019 he realizado la selección para degustar y comprobar las características organolépticas de la Denominación de Origen Jumilla.

El blanco es Ontalba Sauvignon Blanc Ecológico, de Bodegas Ontalba. Está situada en Hellín (Albacete) y tiene una producción media de unos 15 millones de kilos, con producciones bajas y una calidad excelente. El vino Ontalba me parece un vino brillante, muy pálido. En nariz muy frutal con recuerdos a frutas de hueso. En boca es goloso, fresco y mineral. Con un gran retrogusto. Un vino fantástico para maridarlo con un buen tapeo. O como vino de mesa con cualquier plato.

El rosado que he podido degustar ha sido Señorío de Fuente-Álamo de las Bodegas San Dionisio, ubicadas en Fuente – Álamo, en Albacete. Es la bodega de la cooperativa San Dionisio, fundada en 1957 por un grupo de agricultores. Todos sus vinos son 100% naturales, ecológicos y de calidad. Y sin lugar a dudas este vino lo demuestra. Señorío de Fuente-Álamo es un rosado ecológico 100% de Monastrell. Tiene una tonalidad rosa muy atractiva y brillante. Tiene una nariz floral muy alegre, recuerdo de aromas a rosas. En boca es fresco y goloso, muy frutal y glicérico. Ideal para maridarlo con verduras, quesos, arroces o pasta. Muy bueno, una gratísima sorpresa.

Luzón Colección Monastrell 2019 ha sido el tinto joven. Está elaborado por Bodegas Luzón situada en Jumilla y fundada allá por el año 1841. Es una de las bodegas históricas de la D.O. Posee unas 1200 hectáreas de viñedo. Su vino, el tinto joven Luzón  Colección Monastrell 2019 tiene un color púrpura brillante con reflejos violetas. Tiene una nariz potente con aromas a frutos rojos donde destacan las fresas. También se aprecia un final de especias, propias del campo donde nace su uva. En boca es suave, frutal y fresco, donde su mineralidad y su persistencia destacan haciéndole envolvente. Sorprendente vino joven. Recomendable.

Uno de los vinos de crianza ha sido el Monastrell 100% Alceño 12, de Bodegas Alceño. Una bodega de tradición familiar fundada en 1870 y que está situada en el centro de Jumilla. Su Alceño 12 procede de los viñedos más antiguos de la bodega donde nace la autóctona Monastrell y ha sido envejecido durante 12 meses en barricas de roble francés y americano, donde realiza su fermentación maloláctica. Su tonalidad es roja oscura sangre de toro. Su nariz tiene un amplio aroma a frutos rojos maduros y especias. En la boca es redondo, potente, envolvente y sabroso. Un gran vino para maridar con una buena carne. Lo maridé con un costillar a la barbacoa y su maridaje era sencillamente espectacular. Un gran vino.

Otro de los vinos crianza fue Áltico Syrah 2015, elaborado por Bodegas Carchelo situada en Jumilla a los pies de la Sierra del Carche. Fundada en 1990, es una bodega con gran tradición vitivinícola donde destaca su ética profesional, respeto a las personas y a su entorno. Su vino Áltico Syrah 2015 tiene un color rojo picota muy vivo. En nariz se aprecian aromas florales como las violetas y ligeramente dulzonas. En boca es aterciopelado mineral, envolvente y persistente con un retrogusto amargo muy rico. Un vino muy interesante.

Finalmente, probé el Dulce de Silvano García, de Bodegas Silvano García, situada en Jumilla. Su fundación se remonta a 1925 y es una bodega familiar cuya tercera generación regenta la misma actualmente. Se caracterizan por hacer un exhaustivo control desde la viña hasta el embotellado, elaborando vinos únicos convirtiéndolos en experiencias únicas para los sentidos. Y es lo que se aprecia en este Dulce de Silvano García. Es un dulce natural elaborado al 100% con Monastrell, por lo que es un tinto dulce muy particular. Su tonalidad es rojo granate y tiene aromas frutales, con recuerdos dulces que me evocan a chucherías. En boca es goloso sin empalagar, fresco y agradable. Su dulzura es delicada y suave pero con una gran complejidad. Una gran sorpresa. Gran vino de Monastrell.

En definitiva, la D.O. Jumilla es capaz de convertir su suelo caliza en grandes vinos reconocidos internacionalmente. La calidad de los mismos es indiscutible y su autóctona Monastrell un gran reflejo del éxito de esta Denominación de Origen.

Al noroeste de Castilla y León, concretamente en la provincia de León y lindando con las gallegas Ourense y Lugo, y con el Principado de Asturias se encuentra la comarca del Bierzo, un territorio que ocupa poco menos de tres mil kilómetros. En ella se encuentra la D.O. Bierzo, un verdadero oasis vitivinícola característico por un microclima muy especial.

Viñedos D.O. Bierzo. Foto: Les Commeliers.

Sus temperaturas oscilan entre los 24 grados en verano a los 3 ó 4 en invierno. Asimismo tiene una gran influencia del Oceáno Atlántico con brisas muy óptimas para el cultivo de la vid. Además disfruta al año en torno a las dos mil horas de sol. Sus viñedos están divididos en pequeñas parcelas con pendiente, que van desde los 450 a los 800 metros de altitud, aunque está situado en un valle. Digamos que su microclima es suave y templado con algo de humedad. Aúna las condiciones climáticas de Galicia (húmedo) y Castilla (seco). Además su baja altitud, normalmente impide las heladas tardías lo que resulta bastante bueno para la vendimia que se adelanta, normalmente un mes sobre las del resto de Castilla. Y su paisaje natural es realmente espectacular, está enclavada en el Camino de Santiago, con campos donde el verde en sus diferentes tonalidades se hace protagonista.

En este contexto, nacen unos vinos extraordinarios bajo el amparo de la Denominación de Origen Bierzo. Una zona vitivinícola reconocida como D.O. desde hace apenas 31 años, el 11 de noviembre de 1989, pero con una larga tradición de vinos. De hecho, su legado se remonta dos mil años ya que se tiene constancia que ya por entonces se cultivaba la vid en el Bierzo.

Actualmente la D.O. Bierzo posee más de 2.000 viticultores y 79 bodegas inscritas, que trabajan una superficie de viñedo de casi 3.000 hectáreas. El terruño del Bierzo tiene una textura franco-limosa y son moderadamente ácidos. Los suelos de ladera (en pendiente) son muy minerales, siendo constituidos por una mezcla de elementos gruesos, cuarcitas y pizarras. Esta mineralidad se aprecia cuando pruebas sus vinos, especialmente en los jóvenes.

El Consejo Regulador de la D.O. Bierzo admite cuatro variedades de uva. Cuatro blancas: Godello, Malvasía, Doña Blanca y Palomino y dos tintas: Garnacha Tintorera y Mencía. Aunque es esta última la que reina en esta zona de noroeste de León. La variedad de uva Mencía representa el 75% del viñedo del Bierzo. Es una uva con mucha personalidad que aporta a los vinos una identidad propia. Aunque entre las variedades de uva blanca, la que más representación tiene es la Palomino fino con un 17%, los vinos blancos que mejor representan la D.O. Bierzo son los Godello. Que además se han puesto de moda, lo que no me extraña debido a su frutalidad y a su frescura.

Los vinos de la D.O. Bierzo pueden ser blancos, rosados o tintos. Los blancos se elaboran principalmente con las variedades Godello o Doña Blanca y se complementan con Palomino y Malvasía en distintos porcentajes, según la marca y la bodega.

Los rosados han de estar elaborados con al menos un 50% de Mencía y una mezcla de uvas tintas y/o blancas.

Los tintos de la D.O. Bierzo tienen cuatro categorías. Joven, Crianza, Reserva y Gran Reserva, según su vejez y/o crianza en barrica. Todos ellos son elaborados con al menos un 70% de la variedad Mencía.

Los jóvenes son los vinos de primer o segundo año. El vino tinto Crianza del Bierzo debe tener una vejez mínima de dos años de los cuales, seis meses debe estar en barrica. El tinto Reserva tiene una vejez mínima de tres años de los cuales deberá permanecer un mínimo de doce meses en barrica. Finalmente, los tintos Gran Reserva deberán tener una vejez mínima de cinco años de los cuales dieciocho meses ha de estar el vino en barrica. El resto, lógicamente en botella.

Para apreciar mejor los vinos de la D.O. Bierzo he adquirido cuatro vinos al azar, ya que debido a la riqueza y calidad de los vinos del Bierzo, me ha sido bastante difícil realizar una selección. Finalmente me decidí por probar un blanco y tres tintos, uno joven y dos de diferentes crianzas.

El blanco es Brezo de Gregory Pérez, una bodega situada en la localidad de Espanillo, en la comarca del Bierzo, cuyos viñedos están situados en una ladera a 600 metros de altitud y un suelo mineral. Brezo es un vino 100% Godello, muy agradable y fresco. Lo recomiendo para aquellos que quieran disfrutar de un buen Godello a un precio asequible. En nariz es frutal con una acidez muy equilibrada. Sus aromas me recuerdan sobre todo a la manzana. También en boca, donde es ligero y tiene un delicado retrogusto seco y mineral, que me recuerda al suelo del que proviene. Es un vino perfectamente de mesa, aunque recomiendo maridarlo con un buen tapeo. Yo lo maridé con queso en aceite, chorizo, jamón y entrantes por el estilo.

El tinto joven tiene el nombre de El Valao Pago de Valdoneje 2017, de  Vinos Valtuille. Es una pequeña bodega familiar fundada en 1999 por Dimas García en una de las lomas de Valtuille de Abajo, aunque actualmente la regenta su hijo Marcos que se ocupa de la elaboración y su hija Elena que se encarga de la administración. Tienen 14 hectáreas de viñedo propio donde predomina la variedad Mencía. La edad media del viñedo es de 90 años y su producción es del 60% del mismo, con un máximo cuidado y mimo a la tierra. El Valao 2017 es un vino excepcional. Su cosecha es manual en jaulas de 15 kg, pasando por una mesa de selección. Tras su fermentación maloláctica el vino se deposita en barricas de roble francés entre 6 y 8 meses. Es de color oscuro con ribetes violetas. Huele acentuadamente a frutos rojos. En boca es muy equilibrado y muy fresco, con un final afrutado y persistente. Puedes maridarlo con un buen arroz, carne o pescado. Yo opté por un arroz con costillas. El maridaje le viene fenomenal. Te animo a que lo pruebes, te sorprenderá. Un fantástico vino, puntuado con 92+ Parker en 2019 y con 93 por Suckling. Su precio es muy bueno para el vinazo que es. Muy recomendable.

El primero de los tintos con crianza es El Pájaro Rojo 2018, de la bodega Losada Vinos de Finca. Esta bodega fue fundada en 2005, y se ubica en el alto de Pieros, en plena ruta del Camino de Santiago entre las localidades de Cacabelos y Villafranca. Losada cuenta con 12 hectáreas propias divididas en numerosas pequeñas parcelas, que se han ido recuperando. La bodega está dirigida desde sus inicios por Amancio Fernández. El Pájaro Rojo 2018 es un 100% Mencía cuyos viñedos se ubican en Valtuille de Abajo, Pieros y Corullón. Los viñedos tienen entre 30 y 40 años y una altitud de entre 480 y 600 metros. La Mencía es seleccionada de las zonas más frescas para lograr un vino juvenil y afrutado. Tras la fermentación maloláctica está 4 meses en barrica de roble francés. Es un vino con una potente nariz, destacando los frutos rojos. El color es rojo oscuro con reflejos violetas. Es sabroso en boca, fresco y persistente. Un buen vino para maridar con unas tapas, pizza, barbacoa, o para copear con los amigos. Yo lo disfruté con una barbacoa y verdaderamente encaja a la perfección.

Finalmente, el segundo vino con crianza es Godelia Mencía 2015, de Bodegas Godelia. Esta bodega familiar nació en el 2009 y sus propietarios, la familia García Rodríguez, son de origen gallego. Está situada en el Camino de Santiago y están centrados en la elaboración de vinos de sus variedades autóctonas. Mencía para los tintos y Godello para los blancos. Godelia Mencía 2015 es un 100% Mencía de un viñedo que oscila entre los 40 y los 80 años de edad, y que se sitúa en una loma de 500 a 700 metros de altura sobre el nivel del mar, con un terruño muy mineral. Tras su crianza maloláctica en barrica, está 12 meses en roble francés. Es vino rojo intenso. Tiene una nariz muy frutal con predominio de los frutos rojos. Es equilibrado y refrescante en boca, carnoso y fresco. Se aprecian delicados toques dulces a fruta. Un gran vino, ideal para maridarlo con quesos o con carnes.

Todos los vinos de la D.O. Bierzo también son recomendable degustarlos y maridarlos con productos de la zona como sus castañas, sus pimientos asados o su tradicional botillo, una longaniza autóctona digna de denominarse manjar. La gastronomía del Bierzo da lugar a futuros artículos.

En definitiva, la D.O. Bierzo es una Denominación de Origen única donde la Mencía triunfa en su máximo esplendor. Una territorio vitivinícola rico, donde los vinos se hacen los verdaderos protagonistas de una comarca con un entorno privilegiado y una historia enogastronómica que mantiene más viva que nunca en nuestros días.

Los vinos están amparados por una zona geográfica a la cual pertenecen por una serie de características comunes. Pueden pertenecer a una Indicación Geográfica Protegida o bien a Denominación de Origen. ¿En qué se diferencian?.

La Indicación Geográfica Protegida (IGP) ampara a aquellos vinos que poseen una calidad, reputación u otras características atribuibles a su origen geográfico. Al menos el 85% de las uvas proceden exclusivamente de su origen geográfico. En este origen tiene lugar su elaboración.  Por su parte, las Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) amparan a una región, comarca, localidad o lugar con vinos con las mismas características cuya calidad son esencialmente o exclusivamente debidas a su origen geográfico, con sus factores humanos y cultura inherentes. El 100% de las uvas deben proceder de su origen geográfico. Estas Denominaciones de Origen están gestionadas por un Consejo Regulador que se encarga legalmente de velar por el cumplimiento del reglamento de las propias DOP.

Las IGP pueden etiquetarse como Vinos de la Tierra, seguido del lugar al que pertenezcan, por ejemplo: Vinos de la Tierra de Cádiz.

Dentro de las Denominaciones de Origen Protegidas podemos diferenciar los siguientes etiquetados: Denominación de Origen Calificada, Denominación de Origen, Vinos de Pago y Vinos de Calidad.

Los Vinos de Calidad (VC) deberán estar acogidos a una DOP.

Un vino pertenecerá a una Denominación de Origen (DO) cuando se cumplan los siguientes requisitos:

  • El vino tendrá un elevado prestigio comercial en atención a su origen.
  • La región, comarca o lugar a la que se refiera la denominación de origen, tendrán que haber sido reconocidos previamente como ámbito geográfico de un vino de calidad con indicación geográfica con una antelación de, al menos, cinco años.
  • La delimitación geográfica de la DOP deberá incluir exclusivamente terrenos de especial aptitud para el cultivo de la vid.

Los vinos de una Denominación de Origen Calificada (DOCa) deben estar acogidos a una DOP y cumplir los siguientes requisitos:

  • La DOP en cuestión deberá haber utilizado obligatoriamente en sus vinos el término tradicional «denominación de origen» durante, al menos, 10 años.
  • Los vinos deberán comercializarse exclusivamente embotellados desde bodegas inscritas en el órgano de gestión de la DOP y ubicadas en su zona geográfica delimitada.
  • Los exámenes analíticos y organolépticos, incluidos en la comprobación anual sobre la DOP, deberán realizarse de forma sistemática, por lotes homogéneos de volumen limitado.
  • Las bodegas inscritas en el órgano de gestión de la DOP, que habrán de ser independientes y separadas, al menos, por una vía pública de otras bodegas o locales no inscritos, solamente deberán tener entrada de uva procedente de viñedos inscritos o mostos o vinos procedentes de otras bodegas también inscritas en la misma DOP, y en ellas se deberá elaborar o embotellar exclusivamente vino con derecho a la misma.
  • Dentro de la zona de producción de la DOP, deberán estar delimitados cartográficamente, por cada término municipal, los terrenos que se consideren aptos para producir vinos con derecho a la denominación de origen calificada.

Los Vinos de Pago (VP) deberán estar acogidos a una DOP y cumplir las siguientes normas:

  • Pertenecer a un Pago (zona de viñas con las mismas características) en concreto, de los que se obtienen vinos con rasgos y cualidades singulares y cuya extensión máxima será limitada reglamentariamente por la Administración competente, de acuerdo con las características propias de cada Comunidad Autónoma, sin que pueda ser igual ni superior a la de ninguno de los términos municipales en cuyo territorio o territorios, si fueren más de uno, se ubique.
  • Los vinos deberán ser elaborados y embotellados por las personas físicas o jurídicas que, por sí mismas o por sus socios, ostenten la titularidad de los viñedos ubicados en el pago o con carácter excepcional y en los supuestos que la Administración competente lo autorice reglamentariamente, en bodegas situadas en la proximidad del pago que, en todo caso, deberán estar situadas en alguno de los términos municipales por los cuales se extienda el vino de pago o en los colindantes.
  • Toda la uva deberá pertenecer al propio pago y elaborarse de forma separada al resto de vinos. En la elaboración de los vinos de pago se implantará un sistema de calidad integral, que se aplicará desde la producción de la uva hasta la puesta en el mercado de los vinos. Este sistema deberá cumplir, como mínimo, los requisitos establecidos para las Denominaciones de Origen Calificadas.

Actualmente en España existen 42 Indicaciones Geográficas Protegidas (IGPs) y 95 Denominaciones de Origen Protegidas (DOPs) de las cuales tan solo dos, Rioja y Priorat, son Denominaciones de Origen Calificadas.

La Denominación de Origen más antigua de España es la de Jerez-Xérès-Sherry datando del año 1935. Le sigue Málaga de 1937, Montilla-Moriles de 1945, Rioja de 1947, Tarragona también de 1947 y Priorat de 1954.

Una curiosidad respecto a las Denominaciones de Origen viene de la mano de la DOP Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. Y es que en el año 1933 cuando se crea el Estatuto del Vino en España, el vino ‘manzanilla de Sanlúcar’ es incluido dentro de la DOP Jerez-Xérès-Sherry, amparado por su Consejo Regulador datado como acabamos de mencionar, en el año 1935. En 1964 se crea el primer reglamento o Pliego de Condiciones que reconoce a la Manzanilla de Sanlúcar como DO propia, aunque continua siendo amparada por el Consejo Regulador que rige su vino desde el año 1935.

En Andalucía existen 16 Indicaciones Geográficas Protegidas (IGPs): Altiplano de Sierra Nevada, Bailén, Cádiz, Córdoba, Cumbres de Guadalfeo, Desierto de Almería, Laderas del Genil, Laujar – Alpujarra, Los Palacios, Norte de Almería, Ribera del Andarax, Sierra Norte de Sevilla, Sierra Sur de Jaén, Sierras de las Estancias y los Filabres, Torreperogil y Villaviciosa de Córdoba.

Por su parte existen 8 Denominaciones de Origen Protegidas (DOPs), entre las que se encuentran una y la más reciente de Vinos de Calidad (VC): Lebrija, y siete Denominaciones de Origen: Condado de Huelva, Granada, Jerez – Xérèz – Sherry, Málaga, Manzanilla de Sanlúcar, Montilla-Moriles y Sierra de Málaga.

A continuación, pinchando en el siguiente enlace puede comprobar la lista de IGPs y DOPs facilitada por el Ministerio y actualizada a 7/08/2019:

Indicaciones Geográficas Protegidas y Denominaciones de Origen Protegidas de los vinos y en España

El origen del vino en Montilla Moriles es bastante antiguo ya que en la fundación íbera de Montilla ya aparece ligada al cultivo de la vid y crianza de los vinos. Incluso en las excavaciones en el castillo de Montilla han aparecido pepitas de uva datadas del siglo VIII o IX a.C.

La historia de los vinos de Montilla empieza a sonar en el siglo XIX, como representante de una comarca con vinos singulares, al igual que Moriles en el año 1912, cuando el pueblo comienza a tener ese nombre sustituyendo al nombre antiguo ‘Zapateros’. Como Denominación completa es a principios del siglo XX, pero no es hasta el año 32 del siglo pasado cuando se crea el Estatuto de la Viña y el Vino cuando se ampara legalmente a ambas localidades. Sin embargo, debido a la Guerra Civil y a otros problemas burocráticos, el Consejo Regulador de la D.O. Montilla Moriles no se constituye hasta el año 1945. Desde entonces, la Denominación de Origen Protegida Montilla – Moriles es una de las regiones vitivinícolas más importantes de Andalucía y de España.

Su viñedo roza las 4800 hectáreas donde abundan las arenas (suelos rojizos con una capa inferior muy rica en caliza). Hay dos zonas de calidad superior, cuyos suelos son de albariza. Una se denomina ‘Sierras de Montilla’, siendo terrenos procedentes del Cretáceo formados por tierras margosas altamente calizas. Y la otra zona de calidad superior es Los Altos Moriles. Este terruño se componen por suelos altamente calizos y formados sobre la tosca hojaldrada del Oligoceno superior, compuesto hace millones de años.
También existen zonas llamadas llanos, que son suelos empobrecidos pero con gran contenido calizo, aptos para el cultivo de la vid.

La variedad predominante es la uva Pedro Ximénez, aunque en el pliego de condiciones también están admitidas otras varietales tales como: Airén, Baladí, Verdejo, Moscatel de grano menudo, Moscatel de Alejandría, Torrontés, Chardonay y Sauvignon. Todas uvas blancas, por lo que la D.O. Montilla Moriles tan solo elabora vinos blancos. En la región se elaboran vinos tintos, pero no están amparados por la Denominación de Origen.

La D.O.P. Montilla Moriles ampara la elaboración de vinos y vinagres.

Los vinos se dividen en cuatro tipologías: Vinos DOP, generosos, de licor dulces y generosos de licor.

Dentro de los vinos DOP encontramos:

  • El vino joven, que es un vino del año de cualquier varietal admitida por el pliego de condiciones de la D.O. Puede ser seco, semiseco, semidulce o dulce. Su grado alcohólico comprende entre 10 y 13,5 % vol.
  • El vino blanco sin envejecimiento, es un vino del año que se elabora en tinajas y que son de la variedad Pedro Ximénez. Puede ser seco, semiseco, semidulce o dulce. Su grado alcohólico es, al menos, de 13 % vol.
  • El vino blanco con envejecimiento es un blanco con crianza biológica y dinámica de criaderas y solera, aunque no podría denominarse un vino Fino ya que aunque su grado alcohólico es de 13 grados o superior, no suele llegar a 15 grados.

Los vinos generosos comprenden a los Fino, Amontillado, Oloroso, Palo Cortado. Todos son vinos secos, elaborados con la variedad Pedro Ximénez. Nacen de mosto yema el Fino, Amontillado y Palo Cortado (el primer mosto de la propia presión de la uva amontonada) o de segunda prensada (Oloroso).

  • El Fino tiene una crianza biológica bajo el velo de flor y su volumen alcohólico está entre los 15 y 17,5 grados. Su crianza es bajo el sistema de solera y criaderas.
  • El Amontillado aúna la crianza biológica y la oxidativa. Sus grados están entre los 16 y los 22 % vol. Su crianza puede ser tanto dinámica (solera y criaderas) como estática (añadas).
  • El Oloroso tiene una crianza oxidativa y su volumen alcohólico es entre los 16 y 22 grados. Su crianza puede ser tanto dinámica (solera y criaderas) como estática (añadas).
  • El Palo Cortado comienza con una breve crianza biológica pero de manera natural desarrolla una crianza puramente oxidativa. Al igual que el amontillado y el oloroso su volumen alcohólico dista entre los 16 y 22 grados. Su crianza puede ser tanto dinámica (solera y criaderas) como estática (añadas).

Los vinos de licor dulces son los vinos dulces Pedro Ximénez y los vinos dulces Moscatel. Ambos tienen una graduación alcohólica entre 15 y 22 grados. En ambos destaca sus gramos de azúcar por litro, pudiendo llegar a 272 g/l en los vinos dulces Pedro Ximénez y a los 160 g/l en los vinos dulces Moscatel.

Estos vinos son elaborados con la uva Pedro Ximénez o la uva Moscatel. Cuando ambas varietales se vendimian, se depositan en planchas de esparto o telares en llanuras cercanas a los viñedos. Esto es el famoso asoleo en las paseras de Montilla Moriles, donde la uva se pasifica al sol, concentrando una gran cantidad de azúcares. Una vez pasificada la uva Pedro Ximénez se obtiene el mosto pasificado y se le añade alcohol vínico. Los mostos de PX pasificada no tienen el proceso de la fermentación. Finalmente envejecen o bien de forma dinámica mediante el sistema de soleras y criaderas, o de manera estática, por añadas.
Como curiosidad, la uva Moscatel que no se asolea, se utiliza para elaborar vinos jóvenes. Ya sean monovarietales o coupage con otras variedades.

Finalmente los vinos generosos de licor tienen una graduación alcohólica entre 15 y 22 % vol, y tienen una crianza oxidativa mediante el sistema de solera y criaderas. Son, a su vez, tres tipologías. Los propios generosos de licor que pueden ser abocados, semiseco o semidulce. El Pale Cream es un Fino al que se le añade mosto de uva concentrado para endulzarlo. Los Cream son olorosos con un porcentaje de vino dulce Pedro Ximénez.

Vinagres

Respecto a los vinagres amparados por la D.O. Montilla Moriles existen diferentes categorías dependiendo de su sistema de elaboración y envejecimiento:

  • Vinagre de añada: Tiene una crianza estática y un envejecimiento al menos de tres años.

Si el sistema es dinámico, es decir mediante solera y criaderas, las categorías  de Vinagre serán las siguientes:

  • Crianza: Envejecimiento en madera al menos de seis meses.
  • Reserva: Envejecimiento en madera al menos de dos años.
  • Gran Reserva: Envejecimiento en madera como mínimo de diez años.

Si el vinagre tiene además una adicción de mosto de vinos dulces tales como Pedro Ximénez o Moscatel, se denominarán Vinagre al Pedro Ximénez o Vinagre al Moscatel.

Finalmente el reconocido enólogo de la D.O. Montilla Moriles, Miguel Villa, de entre todos los vinos que recomienda destacaría los siguientes.

En vinos jóvenes: Viñaverde de Pérez Barquero (el pionero en vinos jóvenes en MM), Dos claveles de Toro Albalá, Lara de Hros. Ángel Lara, Dulas de Lagar de la Salud. Vinos de Tinaja: Lagar Blanco de Miguel Cruz, Fresquito de Pérez Barquero. En general los vinos de tinaja de los lagares de la sierra de Montilla. Respecto a los vinos Fino: Cebolla de Bodegas El Monte, Mar de Cerros de Bodegas del Pino, María del Valle de Bodegas Gracia, Capataz de Alvear. Miguel Villa recomienda los siguientes Amontillado: Gran Barquero de Pérez Barquero, Amón de Bodegas Delgado, Doblas de Bodegas Doblas, Terrevuelos Lagar de los Frailes, La Inglesa de Lagar La Inglesa y El Abuelo de Bodegas Luque. Villa nos recomienda los siguientes Olorosos: Piedra Luenga Bodegas Robles, Asunción de Alvear, Lagar Blanco de Miguel Cruz, Gran Barquero de Pérez Barquero. Por su parte, la recomendación en Palo Cortado son los siguientes: Gran Barquero de Perez Barquero, La Inglesa de Lagar La Inglesa, Lagar Blanco de Miguel Cruz y Abuelo Diego de Alvear.

Para finalizar, los Pedro Ximénez dulce recomendados por el reconocido enólogo Miguel Villa son los de las bodegas San Pablo, Bodegas Galán Portero, Toro Albalá, Cooperativa San Acacio y Bodegas del Pino.

El mundo enológico sanluqueño tiene muchas peculiaridades que hacen a la D.O. Manzanilla de Sanlúcar una Denominación de Origen muy especial. Rasgos diferenciales que demuestran que la Manzanilla de Sanlúcar tiene un sello y una esencia única que traspasa los límites de los aromas florales y de la salinidad de su paso por boca.

Como saben, la Manzanilla de Sanlúcar tan solo es capaz de criarse en Sanlúcar de Barrameda debido al microclima existente en esta tierra popular de la costa noroeste gaditana. Este microclima permite que en Sanlúcar nazca Manzanilla y no fino como en Jerez o en El Puerto de Santa María. Ciudades separadas entre apenas 30 kilómetros de distancia.

Además, aunque también existan barros y albarizas en sus viñas, predominan las tierras arenosas, sobre todo, las más cercanas a la costa. Estas tierras mantienen en mayor medida la humedad y permite que la uva evolucione y madure en la parra más lentamente. Esto, por encima del propio microclima sanluqueño y su cercanía al mar, es el motivo principal por el que la vendimia sanluqueña suele retrasase varios días respecto a la vendimia más interior de la campiña jerezana.

Bajete tradicional de las bodegas sanluqueñas

Paseando por sus bodegas, suelen estar abiertas para que entren los vientos característicos en Sanlúcar y que aportan esos matices tan propios de su microclima. Si nos fijamos en la composición de sus andanas, podremos comprobar que no están compuestas tal y como acostumbran a hacerlo en Jerez. En la ciudad jerezana la andana se compone de los espolines que son los palos de madera verticales. Los horizontales se llaman propiamente palos, y los tacos son los que fijan las botas entre sí, para que estén perfectamente cuadradas. Pero en Sanlúcar de Barrameda es diferente. La tradicional ‘Solera’ de la bota descansa en un panel de corcho que reposa sobre una roca labrada en curva llamada ‘bajete’. Esta piedra tradicionalmente es una roca ostionera sobre la que descansan las botas más cercanas al suelo. Actualmente, muchas bodegas han sustituido sus bajetes de roca ostionera por bajetes de cemento. Ya el resto de las botas se fijan con tacos.

En Sanlúcar, las botas descansan sobre una roca ostionera labrada en curva llamada bajete.

Además, la venencia tradicional de Sanlúcar está realizada con material de caña, y por lo tanto, es ligeramente más recta y fija que una venencia normal, teniendo también el vaso de la propia caña más alargado. Asimismo, la manzanilla además de en catavino, tradicionalmente en Sanlúcar de Barrameda se ha servido en tres tipos de vasos. Caña, Gorrión y Castora.

Venencia de caña y ‘cañas’ de Manzanilla de Sanlúcar

La Caña es un vaso pequeño y estrecho que equivale en cantidad a aproximadamente un catavino. Por su parte el Gorrión es un vaso más grande que la caña, alargado, donde se sirve casi el doble de manzanilla. Finalmente la Castora es un vaso más ancho y grande que el Gorrión, que se llena hasta arriba de manzanilla. Este último recibe su nombre de la copa de una chistera, tal y como se le denominaba en Sanlúcar de Barrameda.