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Al noroeste de Castilla y León, concretamente en la provincia de León y lindando con las gallegas Ourense y Lugo, y con el Principado de Asturias se encuentra la comarca del Bierzo, un territorio que ocupa poco menos de tres mil kilómetros. En ella se encuentra la D.O. Bierzo, un verdadero oasis vitivinícola característico por un microclima muy especial.

Viñedos D.O. Bierzo. Foto: Les Commeliers.

Sus temperaturas oscilan entre los 24 grados en verano a los 3 ó 4 en invierno. Asimismo tiene una gran influencia del Oceáno Atlántico con brisas muy óptimas para el cultivo de la vid. Además disfruta al año en torno a las dos mil horas de sol. Sus viñedos están divididos en pequeñas parcelas con pendiente, que van desde los 450 a los 800 metros de altitud, aunque está situado en un valle. Digamos que su microclima es suave y templado con algo de humedad. Aúna las condiciones climáticas de Galicia (húmedo) y Castilla (seco). Además su baja altitud, normalmente impide las heladas tardías lo que resulta bastante bueno para la vendimia que se adelanta, normalmente un mes sobre las del resto de Castilla. Y su paisaje natural es realmente espectacular, está enclavada en el Camino de Santiago, con campos donde el verde en sus diferentes tonalidades se hace protagonista.

En este contexto, nacen unos vinos extraordinarios bajo el amparo de la Denominación de Origen Bierzo. Una zona vitivinícola reconocida como D.O. desde hace apenas 31 años, el 11 de noviembre de 1989, pero con una larga tradición de vinos. De hecho, su legado se remonta dos mil años ya que se tiene constancia que ya por entonces se cultivaba la vid en el Bierzo.

Actualmente la D.O. Bierzo posee más de 2.000 viticultores y 79 bodegas inscritas, que trabajan una superficie de viñedo de casi 3.000 hectáreas. El terruño del Bierzo tiene una textura franco-limosa y son moderadamente ácidos. Los suelos de ladera (en pendiente) son muy minerales, siendo constituidos por una mezcla de elementos gruesos, cuarcitas y pizarras. Esta mineralidad se aprecia cuando pruebas sus vinos, especialmente en los jóvenes.

El Consejo Regulador de la D.O. Bierzo admite cuatro variedades de uva. Cuatro blancas: Godello, Malvasía, Doña Blanca y Palomino y dos tintas: Garnacha Tintorera y Mencía. Aunque es esta última la que reina en esta zona de noroeste de León. La variedad de uva Mencía representa el 75% del viñedo del Bierzo. Es una uva con mucha personalidad que aporta a los vinos una identidad propia. Aunque entre las variedades de uva blanca, la que más representación tiene es la Palomino fino con un 17%, los vinos blancos que mejor representan la D.O. Bierzo son los Godello. Que además se han puesto de moda, lo que no me extraña debido a su frutalidad y a su frescura.

Los vinos de la D.O. Bierzo pueden ser blancos, rosados o tintos. Los blancos se elaboran principalmente con las variedades Godello o Doña Blanca y se complementan con Palomino y Malvasía en distintos porcentajes, según la marca y la bodega.

Los rosados han de estar elaborados con al menos un 50% de Mencía y una mezcla de uvas tintas y/o blancas.

Los tintos de la D.O. Bierzo tienen cuatro categorías. Joven, Crianza, Reserva y Gran Reserva, según su vejez y/o crianza en barrica. Todos ellos son elaborados con al menos un 70% de la variedad Mencía.

Los jóvenes son los vinos de primer o segundo año. El vino tinto Crianza del Bierzo debe tener una vejez mínima de dos años de los cuales, seis meses debe estar en barrica. El tinto Reserva tiene una vejez mínima de tres años de los cuales deberá permanecer un mínimo de doce meses en barrica. Finalmente, los tintos Gran Reserva deberán tener una vejez mínima de cinco años de los cuales dieciocho meses ha de estar el vino en barrica. El resto, lógicamente en botella.

Para apreciar mejor los vinos de la D.O. Bierzo he adquirido cuatro vinos al azar, ya que debido a la riqueza y calidad de los vinos del Bierzo, me ha sido bastante difícil realizar una selección. Finalmente me decidí por probar un blanco y tres tintos, uno joven y dos de diferentes crianzas.

El blanco es Brezo de Gregory Pérez, una bodega situada en la localidad de Espanillo, en la comarca del Bierzo, cuyos viñedos están situados en una ladera a 600 metros de altitud y un suelo mineral. Brezo es un vino 100% Godello, muy agradable y fresco. Lo recomiendo para aquellos que quieran disfrutar de un buen Godello a un precio asequible. En nariz es frutal con una acidez muy equilibrada. Sus aromas me recuerdan sobre todo a la manzana. También en boca, donde es ligero y tiene un delicado retrogusto seco y mineral, que me recuerda al suelo del que proviene. Es un vino perfectamente de mesa, aunque recomiendo maridarlo con un buen tapeo. Yo lo maridé con queso en aceite, chorizo, jamón y entrantes por el estilo.

El tinto joven tiene el nombre de El Valao Pago de Valdoneje 2017, de  Vinos Valtuille. Es una pequeña bodega familiar fundada en 1999 por Dimas García en una de las lomas de Valtuille de Abajo, aunque actualmente la regenta su hijo Marcos que se ocupa de la elaboración y su hija Elena que se encarga de la administración. Tienen 14 hectáreas de viñedo propio donde predomina la variedad Mencía. La edad media del viñedo es de 90 años y su producción es del 60% del mismo, con un máximo cuidado y mimo a la tierra. El Valao 2017 es un vino excepcional. Su cosecha es manual en jaulas de 15 kg, pasando por una mesa de selección. Tras su fermentación maloláctica el vino se deposita en barricas de roble francés entre 6 y 8 meses. Es de color oscuro con ribetes violetas. Huele acentuadamente a frutos rojos. En boca es muy equilibrado y muy fresco, con un final afrutado y persistente. Puedes maridarlo con un buen arroz, carne o pescado. Yo opté por un arroz con costillas. El maridaje le viene fenomenal. Te animo a que lo pruebes, te sorprenderá. Un fantástico vino, puntuado con 92+ Parker en 2019 y con 93 por Suckling. Su precio es muy bueno para el vinazo que es. Muy recomendable.

El primero de los tintos con crianza es El Pájaro Rojo 2018, de la bodega Losada Vinos de Finca. Esta bodega fue fundada en 2005, y se ubica en el alto de Pieros, en plena ruta del Camino de Santiago entre las localidades de Cacabelos y Villafranca. Losada cuenta con 12 hectáreas propias divididas en numerosas pequeñas parcelas, que se han ido recuperando. La bodega está dirigida desde sus inicios por Amancio Fernández. El Pájaro Rojo 2018 es un 100% Mencía cuyos viñedos se ubican en Valtuille de Abajo, Pieros y Corullón. Los viñedos tienen entre 30 y 40 años y una altitud de entre 480 y 600 metros. La Mencía es seleccionada de las zonas más frescas para lograr un vino juvenil y afrutado. Tras la fermentación maloláctica está 4 meses en barrica de roble francés. Es un vino con una potente nariz, destacando los frutos rojos. El color es rojo oscuro con reflejos violetas. Es sabroso en boca, fresco y persistente. Un buen vino para maridar con unas tapas, pizza, barbacoa, o para copear con los amigos. Yo lo disfruté con una barbacoa y verdaderamente encaja a la perfección.

Finalmente, el segundo vino con crianza es Godelia Mencía 2015, de Bodegas Godelia. Esta bodega familiar nació en el 2009 y sus propietarios, la familia García Rodríguez, son de origen gallego. Está situada en el Camino de Santiago y están centrados en la elaboración de vinos de sus variedades autóctonas. Mencía para los tintos y Godello para los blancos. Godelia Mencía 2015 es un 100% Mencía de un viñedo que oscila entre los 40 y los 80 años de edad, y que se sitúa en una loma de 500 a 700 metros de altura sobre el nivel del mar, con un terruño muy mineral. Tras su crianza maloláctica en barrica, está 12 meses en roble francés. Es vino rojo intenso. Tiene una nariz muy frutal con predominio de los frutos rojos. Es equilibrado y refrescante en boca, carnoso y fresco. Se aprecian delicados toques dulces a fruta. Un gran vino, ideal para maridarlo con quesos o con carnes.

Todos los vinos de la D.O. Bierzo también son recomendable degustarlos y maridarlos con productos de la zona como sus castañas, sus pimientos asados o su tradicional botillo, una longaniza autóctona digna de denominarse manjar. La gastronomía del Bierzo da lugar a futuros artículos.

En definitiva, la D.O. Bierzo es una Denominación de Origen única donde la Mencía triunfa en su máximo esplendor. Una territorio vitivinícola rico, donde los vinos se hacen los verdaderos protagonistas de una comarca con un entorno privilegiado y una historia enogastronómica que mantiene más viva que nunca en nuestros días.

La Navidad tiene varios días en los que nos reunimos en familia, con amigos o conocidos, a comer. Días como hoy, Nochebuena, mañana Navidad, el próximo fin de año, el día 1 de enero, o incluso el cinco y el seis de enero, para los Reyes Magos son días de grandes comidas en torno a nuestros seres queridos. Y qué mejor manera de disfrutar esos almuerzos o cenas, que se prolongan más de lo habitual, que con vinos. Es una buena oportunidad para vivir experiencias, mientras estamos disfrutando de la presencia de nuestra gente. Intentemos dejar a un lado los refrescos y las cervezas y sumerjámonos en la versatilidad que aportan cada uno de los vinos andaluces que hoy os propongo para celebrar la Navidad.

Fino Cebolla de Bodegas El Monte.

Vinos que nos cambiarán la concepción tradicional de nuestras comidas navideñas. Encuentros en definitiva, que normalmente comienzan con una bebida de bienvenida. Para este caso hay muchos gustos, pero os aconsejo comenzar con un amontillado, para abrir boca. Será la ocasión perfecta para abrir boca con el mejor sabor de un buen vino, fresco, punzante pero a la vez que deja un gran retrogusto. Os recomiendo Viña AB de González Byass, Amontillado de Cayetano del Pino o Amontillado de Doblas. Si eres de los que prefieres dulces, cualquier cream es una buena elección, aunque Royal Cream de Real Tesoro es una buena opción.

Una vez sentados en la mesa, suelen ser fechas donde abundan los aperitivos de queso, jamón ibérico, marisco, canapés, ensaladilla, aliños, croquetas y demás. Para todo esto, pueden disfrutar de cualquier fino o manzanilla, según el gusto que tengan, o bien de un vino blanco. Mi propuesta es la de fino El Marqués de Bodegas Halcón, o el fino Cebolla de Bodegas El Monte, la manzanilla Barbiana de Delgado Zuleta o Sacristía AB, o el blanco Mioro Gran Selección de Privilegio del Condado.  Es mi sugerencia, aunque de cualquiera de las tipologías hay muchísimos y muy buenos. Disfruten el que más les guste.

Mioro Gran Selección de Bodegas Privilegio del Condado.

En algunas casas se sirve un plato principal, en otros dos, e incluso tres. En este caso, os hago mi recomendación de vinos andaluces para cada uno de ellos, según la comida que sea. Si son de los que disfrutan de ensaladas, pueden continuar con el blanco, fino o manzanilla, o incluso disfrutarla algún blanco semidulce, como Tierra Blanca de Paéz Morilla. Para sopas, pueden volver al amontillado. Si lo prueban, comprobarán que realza su experiencia gastronómica. Igual para el pavo trufado con huevo hilado (que curiosamente solo se suele comer en estas fechas). Para guisos más consistentes, como la berza, el menudo o los callos, también el amontillado acompaña muy bien. Aunque os propongo tres opciones de palo cortado. Leonor de González Byass, Palo Cortado de URIUM, y Palo Cortado de Cayetano del Pino. Los palo cortado también encajan a la perfección con cualquier carne, especialmente con el cordero, o el cochinillo. Pero para ello, mi consejo es maridarlo con un oloroso. Los hay verdaderamente buenos. Como Asunción de Alvear, Oloroso de Santa Petronila, Oloroso de Toro Albalá u Oloroso de Bodegas Góngora. Si son de los que prefieren tinto, mi propuesta es Samaruco o Garum de Bodegas Luis Pérez, Forlong Ecológico de Bodegas Forlong o Cortijo de Jara Roble, de Bodegas Cortijo de Jara.

Samaruco de Bodegas Luis Pérez.

En los postres navideños suelen primar los turrones, las trufas, los bombones y en su fecha, el roscón de Reyes. Para este caso, pueden disfrutar de vinos andaluces, dulces muy buenos, como el pedro ximénez Gran Barquero de Pérez Barquero, el moscatel Promesa de Valdespino, Tres Leones de Bodegas Málaga Virgen o un vino naranja del Condado de Huelva, como Misterio Orange de Privilegio del Condado.

En la sobremesa, pueden continuar con vinos andaluces más añejos, V.O.S. y V.O.R.S. de más de 20 y 30 años respectivamente. Los que se denominan popularmente vinos de pañuelo y con los que disfrutar de un buen final de comida navideña. Entre mis sugerencias, Cuatro Palmas de González Byass, Don Gonzalo de Valdespino, Quo Vadis? de Delgado Zuleta, la Bota de Palo Cortado de Equipo Navazos o Jalifa de William Humbert, entre otros muchos. En este periodo, también pueden saborear un buen brandy, que contenga toda la esencia del vino de la tierra del que nace. Hay varias grandes proposiciones. Como Cardenal Mendoza de Sánchez Romate, Fundador Exclusivo de Bodegas Fundador o el brandy de la gama Rare Spirits de Valdespino. La recomendación de maridaje para saborear aún mejor si caben los brandy, es con chocolate con sal.

Y para finalizar, brinde con cualquier espumoso, ya sea brut nature o semiseco. Como lo prefiera. Mi recomendación es la siguiente. Umbretum de Bodegas Salado, el cava Palacios de Doñana de Privilegio del Condado o el Beta Sur de Bodegas Barbadillo.

En definitiva, la vitivinicultura andaluza puede convertir nuestras comidas navideñas en verdaderas experiencias gastronómicas donde disfrutar comiendo y bebiendo, gracias a la versatilidad de los vinos y sus maridajes.

El origen del vino en Montilla Moriles es bastante antiguo ya que en la fundación íbera de Montilla ya aparece ligada al cultivo de la vid y crianza de los vinos. Incluso en las excavaciones en el castillo de Montilla han aparecido pepitas de uva datadas del siglo VIII o IX a.C.

La historia de los vinos de Montilla empieza a sonar en el siglo XIX, como representante de una comarca con vinos singulares, al igual que Moriles en el año 1912, cuando el pueblo comienza a tener ese nombre sustituyendo al nombre antiguo ‘Zapateros’. Como Denominación completa es a principios del siglo XX, pero no es hasta el año 32 del siglo pasado cuando se crea el Estatuto de la Viña y el Vino cuando se ampara legalmente a ambas localidades. Sin embargo, debido a la Guerra Civil y a otros problemas burocráticos, el Consejo Regulador de la D.O. Montilla Moriles no se constituye hasta el año 1945. Desde entonces, la Denominación de Origen Protegida Montilla – Moriles es una de las regiones vitivinícolas más importantes de Andalucía y de España.

Su viñedo roza las 4800 hectáreas donde abundan las arenas (suelos rojizos con una capa inferior muy rica en caliza). Hay dos zonas de calidad superior, cuyos suelos son de albariza. Una se denomina ‘Sierras de Montilla’, siendo terrenos procedentes del Cretáceo formados por tierras margosas altamente calizas. Y la otra zona de calidad superior es Los Altos Moriles. Este terruño se componen por suelos altamente calizos y formados sobre la tosca hojaldrada del Oligoceno superior, compuesto hace millones de años.
También existen zonas llamadas llanos, que son suelos empobrecidos pero con gran contenido calizo, aptos para el cultivo de la vid.

La variedad predominante es la uva Pedro Ximénez, aunque en el pliego de condiciones también están admitidas otras varietales tales como: Airén, Baladí, Verdejo, Moscatel de grano menudo, Moscatel de Alejandría, Torrontés, Chardonay y Sauvignon. Todas uvas blancas, por lo que la D.O. Montilla Moriles tan solo elabora vinos blancos. En la región se elaboran vinos tintos, pero no están amparados por la Denominación de Origen.

La D.O.P. Montilla Moriles ampara la elaboración de vinos y vinagres.

Los vinos se dividen en cuatro tipologías: Vinos DOP, generosos, de licor dulces y generosos de licor.

Dentro de los vinos DOP encontramos:

  • El vino joven, que es un vino del año de cualquier varietal admitida por el pliego de condiciones de la D.O. Puede ser seco, semiseco, semidulce o dulce. Su grado alcohólico comprende entre 10 y 13,5 % vol.
  • El vino blanco sin envejecimiento, es un vino del año que se elabora en tinajas y que son de la variedad Pedro Ximénez. Puede ser seco, semiseco, semidulce o dulce. Su grado alcohólico es, al menos, de 13 % vol.
  • El vino blanco con envejecimiento es un blanco con crianza biológica y dinámica de criaderas y solera, aunque no podría denominarse un vino Fino ya que aunque su grado alcohólico es de 13 grados o superior, no suele llegar a 15 grados.

Los vinos generosos comprenden a los Fino, Amontillado, Oloroso, Palo Cortado. Todos son vinos secos, elaborados con la variedad Pedro Ximénez. Nacen de mosto yema el Fino, Amontillado y Palo Cortado (el primer mosto de la propia presión de la uva amontonada) o de segunda prensada (Oloroso).

  • El Fino tiene una crianza biológica bajo el velo de flor y su volumen alcohólico está entre los 15 y 17,5 grados. Su crianza es bajo el sistema de solera y criaderas.
  • El Amontillado aúna la crianza biológica y la oxidativa. Sus grados están entre los 16 y los 22 % vol. Su crianza puede ser tanto dinámica (solera y criaderas) como estática (añadas).
  • El Oloroso tiene una crianza oxidativa y su volumen alcohólico es entre los 16 y 22 grados. Su crianza puede ser tanto dinámica (solera y criaderas) como estática (añadas).
  • El Palo Cortado comienza con una breve crianza biológica pero de manera natural desarrolla una crianza puramente oxidativa. Al igual que el amontillado y el oloroso su volumen alcohólico dista entre los 16 y 22 grados. Su crianza puede ser tanto dinámica (solera y criaderas) como estática (añadas).

Los vinos de licor dulces son los vinos dulces Pedro Ximénez y los vinos dulces Moscatel. Ambos tienen una graduación alcohólica entre 15 y 22 grados. En ambos destaca sus gramos de azúcar por litro, pudiendo llegar a 272 g/l en los vinos dulces Pedro Ximénez y a los 160 g/l en los vinos dulces Moscatel.

Estos vinos son elaborados con la uva Pedro Ximénez o la uva Moscatel. Cuando ambas varietales se vendimian, se depositan en planchas de esparto o telares en llanuras cercanas a los viñedos. Esto es el famoso asoleo en las paseras de Montilla Moriles, donde la uva se pasifica al sol, concentrando una gran cantidad de azúcares. Una vez pasificada la uva Pedro Ximénez se obtiene el mosto pasificado y se le añade alcohol vínico. Los mostos de PX pasificada no tienen el proceso de la fermentación. Finalmente envejecen o bien de forma dinámica mediante el sistema de soleras y criaderas, o de manera estática, por añadas.
Como curiosidad, la uva Moscatel que no se asolea, se utiliza para elaborar vinos jóvenes. Ya sean monovarietales o coupage con otras variedades.

Finalmente los vinos generosos de licor tienen una graduación alcohólica entre 15 y 22 % vol, y tienen una crianza oxidativa mediante el sistema de solera y criaderas. Son, a su vez, tres tipologías. Los propios generosos de licor que pueden ser abocados, semiseco o semidulce. El Pale Cream es un Fino al que se le añade mosto de uva concentrado para endulzarlo. Los Cream son olorosos con un porcentaje de vino dulce Pedro Ximénez.

Vinagres

Respecto a los vinagres amparados por la D.O. Montilla Moriles existen diferentes categorías dependiendo de su sistema de elaboración y envejecimiento:

  • Vinagre de añada: Tiene una crianza estática y un envejecimiento al menos de tres años.

Si el sistema es dinámico, es decir mediante solera y criaderas, las categorías  de Vinagre serán las siguientes:

  • Crianza: Envejecimiento en madera al menos de seis meses.
  • Reserva: Envejecimiento en madera al menos de dos años.
  • Gran Reserva: Envejecimiento en madera como mínimo de diez años.

Si el vinagre tiene además una adicción de mosto de vinos dulces tales como Pedro Ximénez o Moscatel, se denominarán Vinagre al Pedro Ximénez o Vinagre al Moscatel.

Finalmente el reconocido enólogo de la D.O. Montilla Moriles, Miguel Villa, de entre todos los vinos que recomienda destacaría los siguientes.

En vinos jóvenes: Viñaverde de Pérez Barquero (el pionero en vinos jóvenes en MM), Dos claveles de Toro Albalá, Lara de Hros. Ángel Lara, Dulas de Lagar de la Salud. Vinos de Tinaja: Lagar Blanco de Miguel Cruz, Fresquito de Pérez Barquero. En general los vinos de tinaja de los lagares de la sierra de Montilla. Respecto a los vinos Fino: Cebolla de Bodegas El Monte, Mar de Cerros de Bodegas del Pino, María del Valle de Bodegas Gracia, Capataz de Alvear. Miguel Villa recomienda los siguientes Amontillado: Gran Barquero de Pérez Barquero, Amón de Bodegas Delgado, Doblas de Bodegas Doblas, Terrevuelos Lagar de los Frailes, La Inglesa de Lagar La Inglesa y El Abuelo de Bodegas Luque. Villa nos recomienda los siguientes Olorosos: Piedra Luenga Bodegas Robles, Asunción de Alvear, Lagar Blanco de Miguel Cruz, Gran Barquero de Pérez Barquero. Por su parte, la recomendación en Palo Cortado son los siguientes: Gran Barquero de Perez Barquero, La Inglesa de Lagar La Inglesa, Lagar Blanco de Miguel Cruz y Abuelo Diego de Alvear.

Para finalizar, los Pedro Ximénez dulce recomendados por el reconocido enólogo Miguel Villa son los de las bodegas San Pablo, Bodegas Galán Portero, Toro Albalá, Cooperativa San Acacio y Bodegas del Pino.