En el Marco de Jerez hay dos vinos muy parecido. El Fino y la Manzanilla de Sanlúcar. Y es que los dos sherry de crianza biológica tan solo les separan apenas 30 km. Los que hay de Jerez de la Frontera o el Puerto de Santa María a Sanlúcar de Barrameda, y viceversa. Ambos comparten la uva, el tipo de crianza, el sistema de crianza e incluso prácticamente el maridaje. Pero hay rasgos que lo diferencian, no tanto visualmente (ya que son prácticamente idénticos) pero si en nariz y en el paladar. Pero antes de conocer sus diferencias veamos sus similitudes. Los Finos y las Manzanillas provienen al 100% de la uva Palomino Fino, la uva por antonomasia plantada en toda la Campiña de la Denominación de Origen. Esta uva nace principalmente en tierra albariza, que como saben es una tierra calcárea y caliza con gran contenido mineral y capaz de retener muy bien el poco agua que cae en los meses de lluvia en esta zona del oeste de Andalucía.

La crianza biológica del Fino y la Manzanilla también es la misma. Cuando el mosto de primera yema, que se obtiene de la propia presión de la uva amontonada siendo este el de mayor calidad, es fermentado y encabezado a 15 grados de alcohol vínico, reposa sobre la criadera más joven de la bota, ocupando ¾ partes de la misma. Dejando ¼ para que el vino pueda respirar. Y así, es como se forma en el propio vino una serie de levaduras blancas que conforman toda la superficie del mismo denominándose ‘velo de flor’. Este velo conseguirá que tanto los Finos como las Manzanillas de Sanlúcar sean de una tonalidad pálida, ya que el velo actúa como capa que impide que el vino entre en contacto con el aire y se oxide. Para ponerles un ejemplo es como la piel de la manzana, se le quitamos la piel a una manzana en poco tiempo se oxidará. Las levaduras del velo a su vez, se alimentarán de los azúcares residuales del vino, dejando con el paso de los años una marcada acidez. Y también, el velo de flor logra que el vino se evapore más lentamente.

Tanto Fino como Manzanilla son criados con el sistema dinámico de soleras y criaderas, donde el vino va pasando mediante ‘rocíos’ por todas las criaderas (desde la más joven) hasta la solera. Una vez ahí, se realiza la saca del vino que irá a los procesos de filtrado, clarificación, frío y estabilización – los vinos en rama tan solo pasan por un pequeño filtrado o colado para eliminar posibles impurezas del vino en la bota – y seguidamente a botella.

Bodega Delgado Zuleta.

Entonces, ¿qué les diferencia?. Principalmente, Sanlúcar de Barrameda. El microclima existente en esta zona de la costa noroeste gaditana logra que los vientos impregnen al terruño sanluqueño y a las propias botas de Manzanilla una serie de características singulares que lo diferencian del Fino. Y tan solo sucede en Sanlúcar de Barrameda ya que una de las ciudades más reconocidas por su Fino es El Puerto de Santa María, ciudad costera y marinera como lo es Sanlúcar.  Por lo tanto, la Manzanilla de Sanlúcar ya se diferencia del Fino porque se cría en un microclima donde la humedad y los vientos son muy importantes. De hecho, la vendimia en Sanlúcar de Barrameda se realiza unas dos o tres semanas más tarde del comienzo de la campiña jerezana. Además el velo de flor, debido a la humedad, en Sanlúcar de Barrameda se mantiene muchísimo mejor que en Jerez, donde sufre durante los meses de verano por el calor.

El microclima sanluqueño marca las diferencias entre la Manzanilla de Sanlúcar y el Fino.

Además en Sanlúcar las bodegas están abiertas al paso de estos vientos de levante que impregnan de autenticidad a la Manzanilla de Sanlúcar.  La cercanía de sus viñas con la costa atlántica también es un elemento fundamental a la hora de la mimada elaboración de la Manzanilla.

El resultado a la vista es prácticamente el mismo. Un vino pálido que depende de su número de años de crianza y de su saca si es en rama o no, tendrá mayor o menor brillantez o será más o menos turbio. Aunque es cierto que en ocasiones, es complicado diferenciar entre Finos y Manzanillas debido a su gran parecido les separan algunos matices. En nariz, la Manzanilla de Sanlúcar ofrece tonos florales, y a cáscara de cítricos. En boca, tiene una acidez muy  marcada, como también saboreamos en el Fino, seco, pero tiene una salinidad muy destacada sobre todo en el paladar. Es propio, que casi sin darnos cuenta, salivemos mucho cuando estamos disfrutando de una buena Manzanilla de Sanlúcar. En cambio el Fino en nariz tiene más aromas tostados y a frutos secos, como pueden ser las castañas o las almendras. Y en boca, aun teniendo la persistencia de la acidez en boca y corresponder a un vino muy vertical, su paso es ciertamente más amargo, con un paso mineral y bastante seco.

Bodega Sánchez Romate.

Mi recomendación para vinos Fino son: Inocente de Valdespino, Tío Pepe de González Byass (si pueden, disfrútenlo en rama), Harveys Fino de Fundador, Fino Quinta de Osborne, Fino de Sánchez Romate, la botella de Fino de Lorente y Barba o el Fino Tío Mateo.

Para las Manzanillas de Sanlúcar mi recomendaciones son: La Goya de Delgado Zuleta, La Kika de Bodegas Yuste, La Guita (puede probar su versión en Rama), de Hijas de Rainera Pérez Marín, Sacristía AB de Antonio Barbadillo (es una manzanilla en Rama), o Solear de Barbadillo (tiene su versión en Rama). Al igual que en los Finos, hay Manzanillas de grandísima calidad.

Su maridaje es común sobre todo en aperitivos y para disfrutar de tanto Fino o Manzanilla como vino de mesa, especialmente con arroces o pescados. Concretamente, recomiendo maridar el Fino con un buen jamón ibérico y a la Manzanilla como un rico langostino de Sanlúcar.

La cultura vitivinícola de la provincia de Huelva hunde sus raíces en torno al s.XV, siendo estos vinos los primeros que llegan al Nuevo Mundo de la mano de Cristóbal Colón. Desde entonces hasta nuestra era, los vinos de la provincia de Huelva, amparados por la D.O. Condado de Huelva, logran una buena calidad, y gracias a su gran variedad y versatilidad pueden maridarse con multitud de platos.

Para situarnos, el nombre de la Denominación de Origen Condado de Huelva se aprueba por el Ministerio de Agricultura el 1 de agosto de 1979, donde se modifica el anterior reglamento de la Denominación de Origen Huelva, creada en 1932. Abarca en torno a 3000 hectáreas de viñedo divididas en 18 términos municipales de la provincia de Huelva, donde abundan las tierras de barros, arenas y albariza. Este terruño es neutro o ligeramente básico, franco y de fertilidad media, con zonas de insuperable calidad para el cultivo de la vid.

La variedad autóctona Zalema predomina los viñedos con un 86% de lo plantado. Además el Consejo Regulador acepta otras variedad de uva tales como: Listán de Huelva, Moscatel de Alejandría, Palomino Fino, Garrido Fino y Pedro Ximénez, nuevas variedades para vinos blancos afrutados: Colombar, Sauvignon Blanc y Chardonnay y para vinos tintos: Syrah, Tempranillo, Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc.

La variedad autóctona Zalema predomina los viñedos con un 86% de lo plantado.

Viñedos del Condado de Huelva.

Las diferentes tipologías de vinos del Condado de Huelva ofrecen una estupenda multitud de maridajes para disfrutar de la mejor gastronomía onubense.
Los vinos blancos son vinos tranquilos, que fermentan de manera tradicional (en conos de cemento o vasijas de madera) o moderna (en depósitos con temperatura controlada) con una graduación alcohólica mínima de 10 grados. Estupendos para disfrutar con pescados y arroces.
Los vinos generosos alcanzan una crianza mínima de tres años en botas de roble y bajo el sistema de soleras y criaderas. En este sentido, con una copa de Condado Pálido podremos deleitarnos con un buen marisco como las gambas de Huelva, con jamón, con pescado frito, setas, o choco a la plancha, o bien disfrutar de una buena carne ibérica con una copa de Condado Viejo.
Los denominados Generosos de licor (con mínimo dos años de crianza, secos y dulces) son elaborados principalmente para exportación y los vinos de licor Dulces (con un contenido en azúcares reductores superior a 45 gramos por litro) como el vino Mistela, fantástico para postres o de aperitivo con quesos viejos.

La D.O. Condado de Huelva ofrece a su vez vinos tintos sin crianza, nombrado vino joven; y con crianza, que dependiendo del tiempo de envejecimiento y método, las indicaciones pueden ser Roble, Crianza, Reserva y Gran Reserva. Estos vinos son perfectos vinos de mesa que encajan principalmente con carnes y pescados.

El enocomunicador Fran León nos recomienda dos vinos del Condado de Huelva.
En primer lugar, disfrutar de Mioro Gran Selección, de Bodegas Privilegio del Condado. Un vino que aúna tres variedades del Condado de Huelva; Moscatel de Alejandría, Listán de Huelva y la autóctona Zalema. Un blanco que en nariz recuerda a a flores, como el azahar o el jazmín.  Y en boca es seco, largo y muy estructurado. Ideal para disfrutarlo con pescados a la plancha, moluscos y marisco.

Otro de los vinos destacados para Fran León es eSpinapura. Un Condado Pálido cuyas variedades de uvas son Palomino Fino y Listán de Huelva. Este gran vino de Bodegas Sauci es pálido, limpio y brillante con aromas complejos de crianza en flor fusionada con finas maderas. Intenso y largo en el recorrido final, con persistente retrogusto de frutos secos. Fantástico para los aperitivos con jamón ibérico, embutidos, aceitunas y mariscos. También como vino de mesa para pescados, arroces y perfecto para añadir al consomé.

Vino Naranja

Es la denominación de Origen que distingue a los vinos elaborados a partir de la base de un vino certificado por Condado de Huelva (principalmente Mistela). A esta se le añade alcohol vínico aromatizado con cortezas de naranja del entorno de Doñana. Se envejece mediante el sistema de soleras y criaderas mínimo durante dos años. Su gran polivalencia en la gastronomía lo hace un vino perfecto para el maridaje. En esta tipología única en el mundo el enocomunicador Fran León destaca el vino de Bodegas Privilegio del Condado Misterio Orange,  un vino dulce obtenido de uvas Moscatel de Alejandría recogidas de manera tardía en vendimia para alcanzar un dulzor elevado. Es un vino sedoso con un paso por boca dulce pero sin empalagar.

Vinagres del Condado de Huelva

La Denominación de Origen también ampara vinagres de calidad con una acidez mínima expresada en acético de 70 gr./litro. Comprende entre; vinagre producido mediante fermentadores industriales o artesanales, y el vinagre Viejo envejecido por el sistema de criaderas y soleras. Este último se divide en tres tipos: solera, reserva y añada, dependiendo de los años de envejecimiento.

Jerez puede reconocer con orgullo que posee uno de los espirituosos con mayor nobleza que existen en el mundo. El Brandy de Jerez. La esencia del sherry, su espíritu. Un destilado frecuentemente vinculado a un público adulto, que ronda los 50 años. Sin embargo, el Brandy de Jerez es fresco y versátil, como lo son los jereces, pudiéndose disfrutar solo, maridado o con diferentes combinaciones. Un espirituoso capaz de atrapar de una vez por todas al consumidor joven, que ronda los 20 – 35 años de edad. Es probable que una de las barreras del propio Brandy es el desconocimiento de los consumidores sobre su elaboración y su abanico de posibilidades de consumo. Es por ello que vamos a desgranar cómo se elabora comprobando la multitud de opciones para disfrutarlo. Para degustar con todos los sentidos el espíritu del Jerez.

El Brandy de Jerez se obtiene a través de la destilación de vinos sanos, perfectamente aptos para el consumo. Históricamente se han utilizado vinos de la varietal Airén, una de las variedades de uva más plantadas en toda la península ibérica, (incluido en Andalucía), junto con vinos de Jerez nacidos de uva palomino fino, como saben principal uva del Marco de Jerez. Actualmente, algunas bodegas de la D.O. Jerez envejecen Brandy exclusivamente elaborado con uva palomino fino.

Esta destilación se realiza o bien a través de columnas de destilación, con la última tecnología, o en alambiques (alquitaras) de cobre, principalmente del siglo XIX, resultando hábil tan solo la parte central del destilado, desechando las cabezas y las colas del mismo. Como dato característicos, son ya pocas bodegas en Jerez las que conservan alambiques, siendo el de González Byass y el de la actual Bodega Fundador (antigua Pedro Domecq) los más conocidos.

Alambique de la bodega González Byass.

Para la obtención de un litro de Brandy es necesario en torno a tres y cinco litros de vino. Dependiendo de la calidad del vino este destilado resultará en holandas (de baja graduación, menos de 70% de vol de alcohol.), aguardientes ( de graduación media entre 70 y 86%) y destilados (de alta graduación entre 86 y 94%).

Una vez obtenidos los destilados, holandas y aguardientes pasan a descansar en botas de roble americano, que han criado previamente vinos de Jerez (Finos, Amontillados, Olorosos, Palo Cortado, Pedro Ximénez, etc). Estas botas son claves para la elaboración del Brandy de Jerez ya que le darán los matices particulares a cada uno de ellos, evocando a los vinos que han criado entre sus duelas. De esta manera, si el Brandy permanece en una bota previamente envinada de Fino, será un Brandy más pálido y recordará en sus notas al Fino, o si previamente ha criado Pedro Ximénez, el Brandy será oscuro y abocado. Además el Brandy también es envejecido bajo el sistema de criaderas y soleras, hasta alcanzar la vejez deseada. Tendrá entre 36 y 45% de vol. alcohólico.

El brandy de Jerez puede servirse en copa de vino.

Dependiendo de sus años de crianza en botas de roble americano, el Brandy de Jerez se clasifica en:
Solera: Cada vez menos utilizado. Ya se le conoce como bebida espirituosa, algunos incluso por debajo de 36 grados de vol. alcohólico. Tiene una vejez entre 6 meses y un año.
Solera Reserva: De uno a tres años de envejecimiento.
Solera Gran Reserva: A partir de tres años de envejecimiento.
En este sentido y en una apreciación personal, el Consejo Regulador debería contemplar una nueva categoría ya que entre los Solera Gran Reserva podemos encontrar Brandy de Jerez desde 3 años hasta de 50 años de envejecimiento.

Hay muchas opciones para disfrutar del Brandy de Jerez. No solo para un consumidor más adulto. También para la gente joven de entre 20 y 35 años. El Brandy de Jerez puede saborearse solo, principalmente en una copa alta de vino y frío, a una temperatura de vino blanco, como el vino de Jerez. También puedes probar el Brandy a temperatura ambiente, en copa de vino, baja o de balón. Solo, puedes maridarlo con chocolate negro, principalmente a partir de 70% cacao. Recomiendo disfrutarlo con este chocolate negro con sal. Se sorprenderán. También, aunque para mi gusto, en menor medida encaja con quesos. En este sentido si es usted fumador, puede disfrutarlo con puros.
Igualmente el Brandy de Jerez puede disfrutarse en chupitos muy fríos, o combinarlo con refrescos y zumos en copas de balón o vasos anchos, o bien como base de cócteles.

Recomiendo disfrutar el Brandy de Jerez solo, en copa de vino, a temperatura de vino blanco y con chocolate negro con al menos 70% de cacao con sal.

Como han podido comprobar el Brandy de Jerez es el espíritu del Jerez. Una bebida espirituosa muy noble, nacida del vino y con una multitud de combinaciones para disfrutarlo, con un consumo responsable, como más les plazca. El Brandy de Jerez es una verdadera delicia para los sentidos. Para sentir la esencia del vino de Jerez. Mi recomendación es degustar los siguientes Brandy Solera Gran Reserva: Gran Duque de Alba de William Humbert, Valdespino Rare Spirits, de Valdespino de Grupo Estévez, Lepanto de González Byass, Carlos I Imperial de Osborne, o Cardenal Mendoza de Sánchez Romate.

Los vinos de Jerez son verdaderos tesoros. Gracias al clima de una tierra albariza calcárea, milenaria y fértil, capaz de abastecer a los viñedos de la campiña con el poco agua de lluvia que cae durante el año. Jerez está repleto de bodegas, grandes y pequeñas, que crían vinos únicos en el mundo. Gracias al sistema de soleras y criaderas y al cariño de bodegueros, enólogos y capataces… Todo para lograr vinos tan extraordinarios como el Fino, la Manzanilla, el Amontillado, el Oloroso o el Palo Cortado, todos ellos de una sola variedad de uva, la versátil palomino fino. Jerez también cría Moscatel y Pedro Ximénez (PX). Y gracias a ellos, se obtienen otros como el Cream o el Medium.

El más joven de estos vinos tendrá en torno a cuatro años, lo que sería un Gran Reserva en cualquier otra D.O, alcanzando un importante reconocimiento allá donde se disfrutara. En Jerez tenemos grandes vinos de mesa. Me atrevería a decir, los mejores vinos de mesa. Con la posibilidad de poder ir disfrutando cada tipo, maridándolo con un plato incluido el postre.

Los jereces no son tan solo vinos de copeo, de aperitivo o de feria. No. Sendas maravillas vinícolas no pueden reducirse a eso. No deberíamos comenzar a copear con un Fino y pasarnos a un Rioja, Rueda…etc, menos aún en Jerez. No sabemos lo que tenemos en nuestra tierra. Quizás hay que enseñar y formar a beber vino de Jerez, comenzando por los propios jerezanos. Abriendo boca con un Amontillado, una Manzanilla, o un Cream, y disfrutando durante el almuerzo de una copa de Fino con un buen pescado, o de una buena copa de Oloroso con cualquier carne ibérica. Los vinos de Jerez no son tan solo un acompañamiento al plato. Convierten cualquier comida en una experiencia gastronómica. Gracias a unas joyas llamadas vinos de Jerez.

Artículo publicado en Diario de Jerez (papel y digital) el 26/07/2019: https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/joyas-Jerez_0_1376562369.html

The International Wine Challenge (IWC) ha evaluado y elegido a los ocho mejores vinos de Jerez del mundo, en el presente año 2019. Es imprescindible saber que la IWC es el mejor y más contrastado jurado de vinos del mundo. Este evalúa a todos los vinos y juzga a cada uno por su fidelidad al estilo, la región y la cosecha. Mediante sus rigurosos procesos de evaluación, cada vino ganador de medallas se prueba en tres ocasiones separadas por al menos 12 jueces diferentes. Los premios incluyen medallas (Trophy, Gold, Silver, Bronze) y Commending y Great Value. En esta ocasión nos vamos a detener en las medallas ‘Trophy’, como el máximo galardón obtenido.

Amontillado Cuatro Palmas, González Byass. Fuente: Sherrynotes.

Bien sabido es ya por todos los amantes del vino que la medalla como mejor vino del mundo, es decir la medalla ‘Champions Trophy, IWC Champions of Champions Trophy 2019 es para Tío Pepe Cuatro Palmas. Un amontillado elegante, complejo y con afilados recuerdos a su crianza biológica como fino Tío Pepe. Envejecido durante más de medio siglo en una de las seis botas de solera de este fantástico amontillado que cría en la Bodega La Constancia de González Byass. Asimismo ha obtenido 97 puntos IWC. Es un vino fantástico para disfrutarlo solo, en toda su esencia. Aunque puede ser maridado con salazones o ibéricos.

Fino Harveys

El Fino Trophy lo ha logrado Harveys Fino de Bodegas Fundador. Toda su uva pertenece a la viña Castillo de Macharnudo en una de las mejores viñedos del Jerez superior. Es un Fino de la gama Premium de Harveys, de unos 8 años de media, cuyas notas almendradas, su punzón en nariz y su final largo y persistente lo hacen un Fino bastante interesante. Ha sido calificado por IWC con 96 puntos. Ideal para disfrutarlo con jamón ibérico, quesos, salmorejos, alcachofas o espárragos.

Amontillado Botaina, saca en rama 2018.

Amontillado Botaina Saca en Rama 2018 ha recogido el Amontillado Trophy. Es un intenso amontillado criado en añejas botas de Domecq que compró en 2008 la Bodega Lustau (Caballero). La saca en rama hace de este vino un manjar para los sentidos, donde los aromas y los sabores se potencian de manera armoniosa y equilibrada. Abundan los matices tostados. Ha logrado 97 puntos IWC. Marida perfectamente con una buena mojama entre otros salazones y quesos.

Don Gonzalo, V.O.S.

El galardón Oloroso Trophy unido al Sherry Trophy ha sido para el Oloroso Don Gonzalo. Este complejo V.O.S. (vino con más de 20 años) de Valdespino tiene su origen en la uva de viñedos de Jerez superior como Macharnudo y Carrascal. Es un elegantísimo oloroso con un paso muy largo por boca. Ha logrado una puntuación IWC de 97. Un extraordinario oloroso fantástico para maridar con carnes ibéricas. También para disfrutarlo solo, saboreando todos sus matices y aromas.

La International Wine Challenge (IWC) es el mejor y más contrastado jurado de vinos del mundo.

Palo Cortado Trophy lo ha conseguido Lustau Palo Cortado V.O.R.S. Este vino propiedad de Emilio Lustau y de mas de 30 años que ha logrado a su vez 96 puntos IWC es tiene aromas muy intensos en nariz y un paso por boca interminable. Su larga crianza en sus añejas soleras seleccionadas por quien fuera el mejor enólogo del mundo, el añorado Manuel Lozano, le aporta un toque sutil abocado a este fantástico palo cortado seco. Recomendamos su disfrute leyendo un libro o disfrutando de un momento de relax, deteniéndote en todos sus matices. Puedes maridarlo con carnes de cazas, a las que sin duda potencia su sabor.

Pedro XIménez, Harveys V.O.R.S.

Harveys Pedro Ximénez V.O.R.S. ha logrado el Pedro Ximenez Trophy. La Bodega Fundador embotella este Pedro Ximénez tras estar más de 30 años criando en botas de roble americano. Logrando 95 puntos IWC, es un vino bastante denso, amplio e intenso con aromas a pasas y sabores tostados y a café. Como gran Pedro Ximénez, aunque se suele maridar con postres, es ideal para quesos viejos y azules. Aunque también es un fantástico vino para disfrutarlo solo en toda su esencia.

Solera 1842 Medium Sweet V.O.S. se ha alzado con el Medium Trophy. Este vino de más de 20 años de la emblemática bodega Valdespino propiedad del Grupo Estévez es un gran oloroso con un punto abocado aportado por un viejo Pedro Ximénez. Es un vino delicioso que obtiene 95 puntos IWC. En nariz tiene un ligero recuerdo al caramelo y en boca es redondo y suave. Puede maridarse con guisos y carnes, aunque lo recomendamos degustarlo con un buen plato de cola de toro.

Matusalem Cream V.O.R.S. ha sido el vino de Jerez galardonado con el Cream Trophy. Es un vino con más de 30 años de la Bodega González Byass con el 75% de palomino fino de los pagos Macharnudo y Carrascal y el 25% de pedro ximénez. En boca es muy elegante y ligeramente dulce aunando los tonos a miel y a frutos secos tostados. Es un vino concentrado y duradero en boca. Ha obtenido 95 puntos I.W.C.